Mis dos empleados no se simpatizan mutuamente. ¿Qué debo hacer? | Diocese of Lansing

Mis dos empleados no se simpatizan mutuamente. ¿Qué debo hacer?

Tengo dos empleados que realmente se desagradan mutuamente. Yo sé que no puedo hacer que todos seamos amigos, pero sus comentarios tajantes y quejas acerca de uno contra el otro sí son perjudiciales para el entorno de la oficina. ¿Tiene algún consejo para mí?

Usted tiene dos problemas. Uno es pequeño. El otro es de gran tamaño.

Su problema pequeño es dos trabajadores que al parecer no estarían aptos para estar en un centro de labores profesional. Han permitido que sus conflictos no resueltos se intensifiquen y ahora se comportan como grandes rivales en la escuela secundaria.

 Siéntese con ellos e identifiquen quejas específicas y ayúdeles a alcanzar una solución a esos problemas. Sea usted el juez y árbitro. Deles una dirección positiva, pero hágales saber que su comportamiento está fuera de los límites permitidos. Programe una segunda reunión en una semana para supervisar su progreso o regresión.

Si tienen buena voluntad, este enfoque funcionará. Si permanecen rígidos, amargados y poco cooperativos, tal vez se deba a que han renunciado a su derecho a trabajar en una cultura que exige respeto y la colegialidad.

La Cultura. Ese es su gran problema. Usted ha oído decir: La Cultura se come a la estrategia para el almuerzo. Invierta en su cultura y todo lo demás caerá en su lugar.

Tristemente, su cultura actual permite un comportamiento intolerable. Por lo tanto, usted tiene una gran tarea por delante.

  • En primer lugar, decida qué tipo de cultura desea tener. Identifique tres o cuatro valores específicos con los que desea gobernar su empresa (o departamento). Los valores típicos incluyen la excelencia, el trabajo en equipo, el respeto, la creatividad y la orientación al cliente. Involucre a sus empleados en la lluvia de ideas y en la votación de sus principales valores.
  • En segundo lugar, imprima, publique y anuncie esos valores en el ambiente de trabajo, téngalos presente en las paredes, escritorios, tarjetas de visita y sitio web.
  • En tercer lugar, establezca un ritmo o patrón que le permita centrarse en ellos, y sistemáticamente. Por ejemplo, tal vez podría destacar uno por mes.
  • Cuarto, hable sobre aquellos comportamientos que reflejan sus valores. Estas son las "deseables". Pídales a los empleados que citen ejemplos donde observen a sus colegas dando testimonio de estos valores deseables. Motíveles a que se aprecien mutuamente. Esto contribuye muchísimo a que las relaciones mejoren.
  • En quinto lugar, identifique las conductas que violan sus valores. Estas son las conductas "indeseables". He aquí una muestra relevante: faltarse el respeto, chismear, quejarse, menospreciarse, engañar, robar. Estas conductas indeseables violarían los valores que usted ha adoptado.

Si consigue que se adopten las conductas deseables y se rechacen las indeseables, usted habrá sentado las bases para crear una cultura saludable que atraiga y retenga a los buenos empleados. También garantizará un ambiente de respeto y tolerancia que incluso contribuirá a armonizar personalidades incompatibles.


Jim Berlucchi es el director ejecutivo del centro Spitzer, cuya misión es construir culturas de evangelización (www.spitzercenter.org).

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