Ella dice: “Él está obsesionado con el iPhone” | Diocese of Lansing

Ella dice: “Él está obsesionado con el iPhone”

Sally dice: Jack está absolutamente obsesionado con su iPhone. No le importa a donde estemos siempre lo está revisando para ver sus mensajes de texto, el clima, su correo o lo que sea. ¡El otro día lo estuvo revisando durante la misa! Estoy cansada de ocupar el segundo lugar después de ese aparato.

Él dice: “Lo que pasa es que necesito mantenerme conectado”

Jack dice: Reconozco que tengo una estrecha relación con mi celular, pero no llamaría a esto una obsesión. Lo que pasa es que tengo que mantenerme conectado y durante la misa estaba utilizando ayuda en línea para la liturgia — algo totalmente legal.

¿Qué hacer?

Es muy raro que una persona que tiene una conducta obsesiva, compulsiva o aun adictiva reconozca que tiene ese problema. La respuesta de Jack es típica porque la describe como una necesidad personal que no interfiere o afecta a nadie más. Sin embargo la verdad es todo lo opuesto. No se nos ocurre una acción o actitud que un cónyuge pueda tener que no tenga repercusión en su pareja. Reconocer este hecho es el primer paso que deben dar Jack y Sally.

Acá hay un simple listado que Jack y Sally pueden revisar para poner este asunto bajo una perspectiva apropiada: sustituyan la palabra “iPhone” por “otra mujer” y vean si esto cambia la dinámica o seriedad del asunto. Si esto les parece demasiado sustituyan la palabra “pasatiempo”, “trabajo”, “TV” o “hijos” por “iPhone”. El punto es que cuando una actividad, persona u objeto reemplaza a un cónyuge como el principal foco de atención, la relación matrimonial se deteriora. Jack y Sally deben empezar a compartir sus sentimientos y buscar el punto medio que les permita sentir que son comprendidos.  Primero y ante todo, confíen que Dios les ayudará en esta situación. Conversen y recuerden la primera vez que se conocieron y como es que hacían todo lo posible por agradarse mutuamente y solo con la finalidad de ver la sonrisa del otro y hacerle feliz.

¿Recuerdan como en aquel entonces complacer al otro era una prioridad?  Tómense el tiempo necesario y encuentren las palabras adecuadas  para que esto vuelva a ser realidad. Dios nos escucha cuando le invocamos y quiere que ustedes dos sientan su amor a través del amor que se tienen. Recuerden que “Dios satisface los deseos de aquellos que le respetan; escuchará su clamor y les salvará”. (Salmo 145:19)

El camino hacia la solución, sin embargo no será fácil porque el inicio tendrá muchas dificultades. La mayor parte de objetos u obstáculos que interfieren en una relación matrimonial comienzan siendo cosas pequeñas apenas perceptibles. Luego se hacen parte de la vida misma de las personas y se convierten en prioridad.

¡El peligro está en que esos objetos/personas/actividades empiezan a desplazar a la relación a un segundo lugar y rápidamente el matrimonio puede experimentar problemas que pareciese hubiesen surgido de la nada!  Jack se puede estar preguntando “¿De dónde salió este problema?” mientras que Sally podría estar pensando, “Esto ya es demasiado”.

Jack y Sally están experimentando la típica relación triangular donde una de las partes (en este caso Sally) está siendo dejada de lado mientras que las otras dos partes (Jack y su iPhone) parecen estar contentos con la situación. Otros triángulos típicos son marido-mujer-hijos, marido-mujer-trabajo y marido-mujer-amigos. Estas relaciones necesitan ser siempre revisadas y balanceadas apropiadamente para asegurarse que la relación marido-mujer siempre se mantenga como la relación prioritaria.


El Diácono Tom Fogle y JoAnne Fogle ayudan a preparar parejas para el matrimonio.

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