El quinto mandamiento: No matarás | Diocese of Lansing

El quinto mandamiento: No matarás

En los tres primeros mandamientos, recibimos los dones de la auto-revelación de Dios a la humanidad. También nos dan a conocer lo que constituye una respuesta adecuada a esta auto-revelación y con ello una relación apropiada con Dios. Los últimos siete mandamientos son regalos que revelan sobre todo la voluntad de Dios para con nosotros en nuestras relaciones con los demás.

El quinto regalo: No matarás

El "quinto mandamiento" del Decálogo nos revela principalmente el carácter sagrado de toda vida humana. La persona humana es creada a imagen y semejanza de Dios y, por lo tanto, tiene una dignidad y valor inalienables. Sin embargo, esta sacralidad descansa fundamentalmente en el hecho de que toda persona ha sido creada libremente por Dios como un acto de amor con la finalidad de compartir la vida eterna en comunión con Él. En otras palabras, la persona es sagrada porque ha sido creada por y para Dios.

En consecuencia, el catecismo, citando a la Congregación para la Doctrina de la Fe en la instrucción Donum vitae, nos enseña que ya que "sólo Dios es el Señor de la vida desde un principio hasta su término: nadie puede, en ningún caso, reclamar para sí el derecho de destruir a un ser humano inocente". Esta prohibición es siempre y en todas partes una obligación.

Casos 'definidos'

El quinto mandamiento prohíbe claramente matar directa o intencionalmente. El asesinato es siempre grave y pecaminoso, independientemente de la forma que adopte. De manera similar, provocar la muerte indirectamente de una persona, cuando se hace en forma intencional, es también una clara violación del mandamiento.

Por supuesto, el aborto es un delito particularmente grave porque se trata de la muerte directa e intencional de las personas más inocentes. El aborto directo, deseado, ya sea como medio o como un fin, es gravemente contrario a la ley moral. Es una grave violación a la prohibición de la destrucción directa de un ser humano inocente, que es penado por la Iglesia con la excomunión “a la persona que procura el aborto... latae sententiae (por la propia comisión del delito)". En muchas diócesis, el obispo ha delegado a sus sacerdotes el poder de conmutar esta excomunión en el confesionario.

La eutanasia directa, o la matanza deliberada de las personas discapacitadas, enfermas o moribundas, también son moralmente inaceptables. Esto se aplica tanto a los actos de comisión, cuando uno hace algo para causar directamente la muerte de la persona, y los actos de omisión, en donde uno se abstiene de hacer algo con el fin de causar la muerte de la persona.

Además, no somos dueños de nuestra vida, tomar en forma directa nuestra propia vida mediante el suicidio constituye una violación a este mandamiento. Representa una usurpación del derecho de Dios. Es un acto contrario a "amarse a uno mismo". Es una ofensa contra el amor al prójimo porque rompe injustamente la relación de uno con la familia y la sociedad. Sin embargo, es importante señalar que la Iglesia sigue orando por aquellos que han tomado sus propias vidas y nos anima a no perder la esperanza en la salvación eterna, y a confiar en la misericordia de Dios.

Casos ‘indefinidos’

Debido al carácter sagrado de la persona humana; ésta es inviolable, la Iglesia protege la legítima defensa de las personas y de la sociedad, incluso cuando eso significa tener que "hacer frente al agresor con un golpe mortal". De hecho, el catecismo establece que "La legítima defensa no sólo es un derecho sino un deber para alguien que es responsable de una vida, del bien común de la familia o del Estado". Sin embargo, incluso la legítima defensa no es una excepción a la prohibición "contra el asesinato de los inocentes que constituye homicidio intencional".

Debido a que el quinto mandamiento revela que la persona debe ser defendida, cuidada y protegida desde el momento de su concepción, el diagnóstico prenatal es moralmente lícito en la medida en que persigue estos objetivos. Sin embargo, cuando el diagnóstico prenatal se realiza con la idea de la posibilidad de inducir un aborto, es gravemente inmoral. Por supuesto, la producción de embriones humanos con fines de explotación, en cualquier número de formas, también es inmoral.

Por último, es legítima la interrupción de procedimientos médicos que son "onerosos, peligrosos, extraordinarios o desproporcionados a los resultados…". En lugar de constituir un acto de eutanasia, tal decisión no causa la muerte, sólo acepta su certeza. Por supuesto, las personas que se encuentran en esta situación deben consultar a su sacerdote o a un teólogo moral.

¿Qué sucede en caso de guerra?

La Iglesia insiste en la urgencia de que hagamos todo lo posible para evitar la guerra. Sin embargo, reconoce que hay momentos en que la necesidad de la autodefensa frente a un agresor es inevitable. Las estrictas condiciones para una "guerra justificada" se enumeran en el catecismo (2309):

  • El daño causado por el agresor a la nación y/o a la comunidad de las naciones debe ser prolongado, grave y certero;
  • Que todos los medios usados para poner fin a la agresión hayan resultado impracticables o ineficaces;
  • Debe haber perspectivas serias de éxito; y
  • Que el uso de las armas no implique males y desórdenes mayores que el mal que se elimine.

Las citas son del Catecismo de la Iglesia Católica (1822, 2196-2242).

Pregunta sobre los Diez Mandamientos

La historia del paso de los israelitas de la esclavitud en Egipto a la Tierra Prometida cuenta con una gran lista de personajes. Pon a prueba tus conocimientos de figuras bíblicas y el nombre de esta persona:

P:  Este hijo de Nun asumió el liderazgo de Moisés y trajo abajo las paredes de Jericó. 

R: Josué (representado en el centro).

¿Lo sabías?

“Ramsés” significa “Ra lo creado,” y “Ra” es el antiguo nombre del sol de los egipcios.

Hechos geográficos: Los Diez Mandamientos de la Biblia

Ramses es descrito en Éxodo 12:37 y en Números 33: 5 como un lugar al cual los israelitas viajaron durante su gran éxodo de Egipto. También parece haber sido uno de los asentamientos construidos por los hebreos para el Faraón durante su cautiverio. Aunque los eruditos siguen debatiendo la ubicación exacta de Ramses, se cree que pudo haber estado situado en la costa de Zoán, una ciudad egipcia en la delta oriental del Nilo. Una antigua carta egipcia contiene una descripción de la "ciudad de Ramses-Miamun" que va de acuerdo con el relato de la tierra que dio José a su familia en Génesis 47:11. Al parecer, se trataba de un palacio en una ciudad muy próspera con un activo puerto, y se caracterizaba por tener "los canales llenos de peces, bandadas de pájaros, campos de lentejas, melones, trigo, cebolla, sésamo, huertos con vides, almendras e higos".


Doug Culp es el CAO y el secretario para la vida pastoral de la Diócesis de Lexington, Kentucky. Tiene una maestría en teología de la Catholic Theological Union en Chicago.

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