¿Tengo que cambiar mi forma de cocinar y hacerla vegetariana porque mis hijos son vegetarianos? | Diocese of Lansing

¿Tengo que cambiar mi forma de cocinar y hacerla vegetariana porque mis hijos son vegetarianos?

P: Nuestros hijos han decidido convertirse en vegetarianos, lo que creemos que es ridículo. ¿Debería tratar de obligarlos a comer lo que servimos?

R: Cuando dos de mis hijas se convirtieron en vegetarianas, empecé a buscar recetas que proporcionaran una nutrición adecuada. En el primer día de una clase de cocina vegetariana, el instructor pidió a cada participante que describa su plato favorito. Cuando revelé mi preferencia por el bistec apimentado, hubo una reacción negativa inmediata. En retrospectiva, debería haber declarado mi pasión por la berenjena a la parmesana. Las comidas familiares proporcionan más que alimento a nuestros cuerpos; comer es una actividad social que nos une. Este cambio en las conductas alimentarias de sus hijos ha sacado de rumbo a su dinámica familiar.

¿Por qué el cambio? ¿Qué les llevó a esta decisión? ¿Se basan en razones morales? Algunos católicos defienden las dietas vegetarianas basándose en nuestro catecismo: "Los animales son criaturas de Dios. Él los rodea de su solicitud providencial. Por su simple existencia, lo bendicen y le dan gloria. También los hombres les deben aprecio. Debemos recordar la dulzura con la que santos como San Francisco de Asís o San Felipe Neri trataron a los animales" (CIC 2416). Si la condición médica de una persona no le impide que coma una dieta basada en vegetales este gesto puede ser visto como un generoso acercamiento a los animales de la creación de Dios. Otras personas hacen este cambio en la dieta por razones de salud. En su presentación sobre Benjamin Franklin, PBS señaló que se hizo vegetariano por razones de salud y económicas; ¡este cambio en su estilo de vida le permitió comprar más libros ya que la carne era muy cara!

No es tan ridículo como usted podría pensarlo. Añadir más variedad a sus propias dietas podría ser un hábito de salud sabio. Las proteínas animales tienden a ser altas en grasas saturadas. Pídale a sus hijos que busquen algunas recetas de quinua y deles una oportunidad. Uno o dos días a la semana, toda la familia puede explorar nuevas recetas vegetarianas que son nutricionalmente buenas. Durante el resto de la semana sus hijos no deben esperar que usted sea su chef personal. Por el contrario, que sean ellos quienes inviertan su propio tiempo en la preparación de comidas, ya que han renunciado a las carnes. Algunas comidas pueden servir a ambos fines. Por ejemplo, la pasta se puede servir con salsas que tengan carne o no. Las ensaladas pueden ser preparadas de tal forma que quien desee añadirle tocino lo pueda hacer por separado.

Mantenga una actitud flexible y enfóquese en el desarrollo de buenos hábitos de alimentación basados en opciones nutricionales válidas. Algunas personas se inclinan hacia las dietas vegetarianas, pero de vez en cuando comen pescado o carne. No se burle de sus hijos cuando no perseveren en su dieta. Benjamin Franklin fluctuó en sus hábitos alimenticios con el tiempo, también. Cuando su familia rece antes de cada comida, recen para que su tiempo juntos pueda ser una celebración llena de alegría.


La Dra. Cathleen McGreal es una profesora de psicología y directora espiritual certificada.

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