La Penitencia tiene un propósito: San Columba (Columcille) | Diocese of Lansing

La Penitencia tiene un propósito: San Columba (Columcille)

Festividad: 9 de junio

Cuando herimos a alguien de alguna manera, lo que hay que hacer es pedir perdón por nuestras acciones. Al mismo tiempo, decir que lo lamentamos no es el último paso para la reconciliación o para la restauración del orden apropiado en las relaciones que existían antes de la acción. Tenemos que hacer penitencia. Es decir, tenemos que actuar con el fin de mostrar nuestro dolor por el pecado o delito; tenemos que hacer algo para restaurar el orden.
San Columba (521-597), también conocido por su nombre gaélico de St. Columcille, comprendía esta verdad. Él nació en Irlanda y fundó monasterios en Derry, Durrow y Kells. Se le conoce como uno de los “Doce Apóstoles de Irlanda”.

Según la tradición, alrededor del año 560, San Columba estaba envuelto en un conflicto sobre un salterio con San Finnian. Al parecer, había copiado el manuscrito bajo la supervisión de San Finnian y quería quedarse con la copia. San Finnian se opuso a esto y la disputa terminó dando lugar a la batalla de Cúl Dreimhne en el 561, donde muchos hombres fueron asesinados.

Conminado al exilio, San Columba se ofreció a trabajar como misionero en Escocia ayudando a convertir a tanta gente como había muerto en la batalla. Este trabajo sería su penitencia - y dedicaría el resto de su vida a ello.

Él fue a la isla de Iona en la costa de Escocia, donde edificó allí un monasterio que llegaría a tener fama mundialmente, y llevando el Evangelio a los pictos de Escocia. Su reputación como un hombre santo le condujo a asumir el papel de diplomático entre las tribus. En resumen, su penitencia tuvo un propósito.

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