¿Por qué no podemos casarnos afuera? | Diocese of Lansing

¿Por qué no podemos casarnos afuera?

Querido Padre Joe: Recientemente me comprometí para casarme y programé una cita con nuestro sacerdote. Queríamos hacer nuestra boda en una capilla al aire libre pero el sacerdote dijo que no podíamos. ¡Cuando le preguntamos por qué él no sabía! ¿Por qué no podemos tener una ceremonia afuera con un sacerdote católico?

Casarse por la Iglesia Católica es un proceso que da vida que puede ayudarle a usted y a su futura esposa con muchos elementos maravillosos de la vida y la filosofía católica. Ustedes crecerán en su amor y conocimiento el uno del otro y las maravillas de nuestra fe. También encontrará que, en muchas iglesias católicas recibirá mucha ayuda para planificar la ceremonia de la boda en sí. Sin embargo, con toda esta información, a veces se pierden “los detalles básicos”. Con su pregunta, podremos echarle una mirada a varias de esas cosas.

Para la Iglesia Católica el deseo es que cada persona dentro de esa parroquia se vea como miembro de esa familia parroquial. Los sacerdotes y pastores individuales vienen y van pero la gente de Dios que se inscriben, asisten y apoyan una parroquia son los motores que la propulsan y una parte muy importante de la razón por la que existe la parroquia. La meta, esperanza y oración de la Iglesia es que, cuando encontramos nuestra parroquia, hemos encontrado nuestro hogar espiritual donde todos allí son, de una manera especial y única, nuestros hermanos y hermanas. Evidentemente, todos los habitantes del planeta son nuestros hermanos y hermanas, ¡pero para poder amar a más de 7 miles de millones de personas como nuestra familia, tenemos que comenzar por nuestra familia biológica y familia parroquial y de ahí partir!

Esto nos lleva a la idea de que cuando un miembro de nuestra familia parroquial se casa, ¡es un evento que es para todos nosotros! Celebramos los eventos familiares como este en nuestro hogar de familia y todos son bienvenidos. Su matrimonio comienza en su hogar espiritual y es una oportunidad para todos en la parroquia de asistir y fortalecerse y renovarse con su amor. Esto también les proporciona a ustedes en su boda más gente rezando por y con ustedes y eso, mi amigo, es una gran bendición.

La mayoría de los católicos no se dan cuenta de que son bienvenidos a asistir a cualquier ceremonia de bodas que ocurra en su parroquia, pero sí lo son. Creo que parte de la razón por la que hemos perdido ese conocimiento, o esta visión, es porque nos hemos distanciado de la visión del matrimonio católico y más en la idea del “momento privado”. El sitio Web de los obispos de los Estados Unidos dice así: “Como cualquier otro sacramento, el matrimonio no es sólo para los individuos o la pareja, sino para la comunidad como un todo”

Y esa afirmación nos lleva a nuestro siguiente punto: Como católicos, creemos que el matrimonio es un sacramento: un momento sagrado que nos da Jesús. Cuando ustedes celebran este hermoso sacramento, lo hacemos en un espacio que está dedicado, es sagrado y está consagrado. Tenemos estos tres requisitos porque el matrimonio es tan importante para nosotros, así que veamos cada uno de ellos.

Un espacio dedicado: Consideramos las bodas tan especiales que reconocemos que se deben hacer en un lugar especial para ellas. Claro está, las bodas no tienen que ser lo único que ocurra en ese espacio dedicado. Ustedes podrían indicarme que las capillas para bodas en Las Vegas reúnen este requisito.

Un lugar sagrado: Cuando describimos algo como sagrado, lo reconocemos como bendecido por Dios o tocado por Dios. Muchos lugares que no son iglesias también caen bajo esta categoría.

Un lugar consagrado: La Iglesia nos enseña que, a veces, tomamos un lugar (¡o hasta una persona!) y lo separamos del uso “común” para un uso sagrado. Este es un movimiento del Espíritu Santo de la gente de dios a través de nuestro clero, que culmina en un ritual en el que decimos: “Este lugar es especial”-

El edificio de su Iglesia Católica atiende esos tres requisitos y, al hacerlo, les ofrece a usted y su pareja un regalo: la oportunidad de comenzar su vida de casados juntos en un lugar excepcional: un lugar que está dedicado, es sagrado y está consagrado con el propósito de que vengan y formen una unión sagrada.

La próxima vez que entre a su iglesia mire a su alrededor y reflexione sobre la maravilla y la belleza de ese edificio. Véalo en la culminación de los sueños y esperanzas de los católicos por muchos, muchos años. Vea como este espacio, construido para la alabanza a dios, le ofrece algo que nada más le puede ofrecer. Cientos, hasta miles de parejas se han parado en este lugar sagrado y consagrado y se han entregado el uno al otro y a Dios, rodeados de sus seres amados.

¿Qué mejor lugar para comenzar su vida juntos?

¡Disfruten de otro día en la presencia de Dios!


El Padre Joe Krupp es un sacerdote de la Diócesis de Lansing, Michigan. Contáctele en joeinblack@priest.com.

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