¿Por qué ir a la Iglesia? | Diocese of Lansing

¿Por qué ir a la Iglesia?

Querido Padre Joe: Soy una persona espiritual, pero tengo un problema con la religión organizada. ¿Por qué no puedo simplemente orar en mi patio trasero o cuando estoy sentado al lado del lago, en lugar de sentarme en la iglesia y escuchar un sermón aburrido?
 
Como miembro de la Iglesia Católica Romana, te puedo asegurar, que no es muy organizada.

Bueno, eso es una broma, vayamos a la respuesta de tu pregunta.

Quiero empezar por la defensa de la religión como un concepto. Mira la palabra "religión". El origen de la palabra en sí es la palabra religare, que significa atar o unir.

La religión organizada nos une, nos recuerda que no estamos en un peregrinaje hacia la salvación como individuos, sino como un todo - colectivamente, somos el cuerpo de Cristo, somos la Iglesia. Cada semana, en todo el mundo, cientos de millones de católicos se reúnen para adorar a Dios, alimentar a los pobres, para orar y alentarse unos a otros y tender la mano al mundo que les rodea con el fin de convertirlo en un lugar mejor. Esto sucede tan a menudo y aparentemente sin esfuerzo que simplemente lo sacamos de nuestra ecuación cuando nos fijamos en lo que la religión hace.

Más allá de eso, sin embargo, la religión responde a una necesidad más profunda: nuestra necesidad de comunidad. Cada año, como Iglesia, celebramos la fiesta de la Santísima Trinidad. La Trinidad es identificada por nuestro Catecismo como "el misterio central de nuestra fe". Entonces, ¿qué es la Trinidad? Entre otras cosas, la Trinidad se define como una comunidad de personas o una comunidad de amor. Esta Trinidad es la fuente de nuestra existencia. En otras palabras, tú y yo fuimos hechos por una comunidad de personas para la comunidad de personas. Al vivir y adorar en la comunidad, tú y yo imitamos a Dios.

Más allá de esto, hay muchas maneras en las que el elemento comunitario de la fe nos transforma. Me gustaría que viéramos un par:

En primer lugar, la comunidad nos ayuda a refinar nuestro amor. Recientemente, me encontré con un par de blogs donde las madres estaban hablando las miradas que reciben en la iglesia cuando sus hijos están llorando o son quisquillosos durante la Misa. No estoy casado, no tengo hijos. Por lo tanto, no estoy "acostumbrado" a la realidad de niños ruidosos. Debido a eso, me parece, a veces, muy difícil concentrarse en la misa y "permanecer enfocado" cuando un niño está haciendo ruido. ¿Significa eso que la madre o el bebé tiene un problema? Generalmente no - eso significa que yo tengo un problema. Mira la realidad: Tenemos a una persona en la iglesia que eligió la vida y no sólo optó por dar vida, pero optó por llevar a sus hijos a la iglesia para que vivan bien y de acuerdo con la voluntad de Dios. Eso, mi amigo, es una opción hermosa y es una que nos hace a todos mejores. En este ejemplo, parte de estar en una comunidad para mí es aprender a amar a Dios amando al niño, en honor a la madre y mantenerme en oración a través de todo el proceso. ¿Es inconveniente? Claro que sí. ¿Es necesario? Absolutamente.

La Comunidad puede impedirnos caer en la hipocresía y autoengaño. La mayoría de nosotros, estando solos, encontraremos el tiempo y la energía para justificar casi cualquier acción que necesitemos justificar. Si no tenemos ninguna persona o personas en nuestras vidas para refinar nuestras ideas y desafiarnos, vamos a caer rápidamente en el autoengaño y dejar de crecer como seres espirituales. Nos contentaremos con nuestros pensamientos y amor, sin dejar que el cambio toque a nuestras puertas. La comunidad nos impide esto. Nos recuerda que hay mucho más en la vida, en el mundo y en la eternidad para que una persona humana pueda llegar a ellas por si mima.

¿Qué pasa con los sermones aburridos? Por favor, sé que estoy escribiendo esto como alguien que ha sido a la vez víctima de sermones aburridos y, sin duda, un autor de ellos, ¿de acuerdo? Bueno.

Mi amigo el Padre Geoff siempre señala que nadie va a la fiesta de cumpleaños de su abuelo, preguntando "¿Qué voy a sacar con esto?" Ellos van a la fiesta de cumpleaños porque aman a su abuelo.

De la misma manera, nuestra razón principal para ir a misa no puede ser, "¿Qué voy a sacar de esto?" nuestra razón debería ser, "¿Qué puedo dar a todo esto?" El don radical de la experiencia entera es este: Cuando abandonamos nuestra necesidad de ir a misa para obtener algo, recibimos más de lo que podríamos pedir o imaginar.

Por último, te invito a que pienses en esto la próxima vez que estés tratando de hacer frente a una "Misa aburrida". ¿Alguna vez has trabajado fuera en un día caliente y soleado de verano? Sudas tinta a lo largo del día, consigues realizar las tareas y, más tarde en la noche, te das cuenta de que tu piel se puso roja; el cambio de color no se dio de forma inmediata, pero sí que te das cuenta del cambio. A veces, nuestra vida espiritual es así. Nos comprometemos a ir a misa para adorar a Dios y nada parece suceder. Más tarde, nos damos cuenta de que hemos cambiado. Nos damos cuenta de que durante todo ese tiempo el Hijo ha cambiado nuestras almas para mejor.

Así que, ahí está. Te invito a que bendigas a la comunidad que te sea más cercana con tu presencia – Únete a una comunidad de creyentes que estén unidos por su conocimiento y su hambre de Dios, una comunidad rota, pecaminosa, formada por amables y amorosas personas que trabajan juntos para crecer en la santidad. Estamos llamados a adorar a la comunidad de personas que es la Trinidad en una comunidad de personas. Esta es nuestra religión.

¡Disfruta de un día más en la presencia de Dios!

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