Perdí mi trabajo - ¡otra vez! | Diocese of Lansing

Perdí mi trabajo - ¡otra vez!

P: Acabo de perder mi trabajo de nuevo - esta es la tercera vez que me despidieron y me siento desanimado. Me pregunto si todo esto significa que Dios me está llamando a hacer algo realmente radical, como unirme a las misiones en el extranjero.

R: Haga lo que haga, ¡no tome un barco lento a China! Si usted hubiese sido abandonado por una tercera novia, ¿lo vería como una señal a seguir la vida religiosa? ¿San Pablo fue llamado a enseñar a las naciones porque fracasó como fabricante de tiendas? ¿Jesús dio inicio a su ministerio público basándose en la quiebra de un negocio de carpintería? Una misión en el extranjero nunca es una alternativa a los reveses del empleo.

San Agustín diría: la gracia supone la naturaleza.

San Ignacio diría: Cuando uno está en desolación, debe esforzarse por perseverar en la paciencia...  Es característico del espíritu maligno acosar usando la ansiedad, afligiendo con tristeza... Es característica del buen espíritu, sin embargo, dar valor y fortaleza, consuelo, lágrimas, inspiraciones y paz.

Su proceso de ocho pasos:

1. No sobre-espiritualizar. Ningún demonio o ángel causó que usted perdiera sus empleos. Los perdió probablemente como el resultado de una combinación de factores naturales. Examine. ¿Estaba bien capacitado para sus trabajos anteriores? ¿Tuvo un gran desempeño y estaba feliz al hacerlos? ¿Eran sus mejores talentos e intereses utilizados? ¿Lo que se esperaba de usted era más de lo que usted podía ofrecer?
2. Declare la guerra al desánimo. Memorice el Salmo 23, luego el Salmo 20. Deje que estas verdades moldeen su alma y refuerce su confianza y esperanza.
3. Mantenga el rumbo. Niéguese a considerar un llamado espiritual exótico. “Hacer algo realmente radical” no sólo es una mala táctica de toma de decisiones, sino una tentación y obstáculo para la verdadera realización.
4. Aproveche la oportunidad. El éxito se siente muy bien, pero puede endulzar el autoconocimiento. El fracaso lleva a la auto-reflexión a trabajar a toda marcha. Así como la vida no examinada no vale la pena ser vivida (Sócrates), la vida examinada, aunque a veces sea preocupante, es la mejor vida. Y es muy católica.
5. Pida sabiduría. Pruebe una oración garantizada de 30 días: El cántico de la Sabiduría 9:1-6, 9-11 (en la liturgia de las Horas, en la oración de la mañana del sábado de la tercera semana). Dios no puede negarse.
6. Busque consejo personal. Búsquese un perspicaz y sabio amigo con experiencia. Pregúntele si puede ayudarle a entender mejor por qué perdió sus puestos de trabajo, cuáles son las fortalezas en las que puede apoyarse y cuales las debilidades que debe superar. Revise las preguntas en el paso uno.
7. Haga uso de recursos profesionales. Excelentes servicios y encuestas de talento/personalidad están disponibles en: www.careersthroughfaith.org puede que le sean muy útiles.
8. Imagine cual puede ser su mejor futuro. Dios sí lo está imaginando. Él nos guía con el estímulo, no con el desaliento; con la inspiración, no la desesperación. Con su gracia, sus pequeños fracasos serán un trampolín para el éxito al largo plazo.


Jim Berlucchi es el director ejecutivo del centro Spitzer, cuya misión es construir culturas de evangelización (www.spitzercenter.org).

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