Mi jefe no me deja ser amigo con la gente que yo superviso | Diocese of Lansing

Mi jefe no me deja ser amigo con la gente que yo superviso

P: Solía salir a almorzar con un compañero de trabajo, pero he sido promovido a gerente y mi jefe me ha dejado claro que no considera apropiado socializar "con los subordinados". ¿Cómo manejo esto con mi compañero de trabajo?

R: Ha sido ascendido a gerente porque ha demostrado buen juicio. En nuestra tradición católica, al hábito de buen juicio se le llama la virtud de la prudencia – la perfeccionada capacidad para tomar decisiones adecuadas. La prudencia es la virtud principal que nos ayuda a ser justos, valientes y auto disciplinados. La prudencia es inteligente, útil y práctica.

Ahora que usted es un administrador, más que nunca necesita prudencia. Se enfrenta a situaciones más grandes y más complejas que requieren un pensamiento más grande y mejor. Así que vamos a consultar con un buen pensador y experto en gestión: Santo Tomás de Aquino.

Santo Tomás identifica ocho partes esenciales de la prudencia. La primera en su lista es la memoria o la experiencia. La experiencia es un poderoso tipo de conocimiento, adquirido en el pasado – a ser ejercido en el futuro. "La memoria del pasado es necesaria para poder tomar buenos consejos para el futuro". Los jefes necesitan más de este conocimiento y generalmente lo tienen.

La segunda parte de la prudencia es entendimiento o inteligencia. Esto es una clase de conocimiento del presente. El entendimiento aplica principios universales a situaciones particulares. Su jefe está aplicando un principio inteligente a su nueva situación para beneficio de todos.

La tercera parte de la prudencia es docilidad. Esta palabra a veces tiene mala reputación, pero verdadera docilidad es entusiasmo por aprender, especialmente de la gente con más experiencia y comprensión. "Por lo tanto, en materia de prudencia toda persona está en gran necesidad de ser enseñada por otros, especialmente por parte de personas mayores que han adquirido una comprensión sana de los detalles de cuestiones prácticas".

Sólo tenemos espacio para tres: experiencia, conocimiento y docilidad. ¿Ahora qué?

1. Ser dócil. La docilidad es la señal de estar listo para ser enseñado. Aprenda de su jefe y pídale que le ayude a entender su directiva. ¿Cuál es la desventaja de la socialización con subordinados? ¿Cuál es la ventaja de mantener “cada quien su lugar”? Usted no desea simplemente un jefe, quiere un mentor.

2. Busque comprender. Su jefe no es sólo un antisocial. Está aplicando un principio, que los jefes no selectivamente fraternizan con sus subordinados. Le invito a que llene los espacios en blanco en cuanto a por qué es "inadecuado".

3. Acepte madurar con gracia. Con la edad, nos hacemos más sabios. ¡Es uno de los beneficios!.

Una vez que usted entienda el pensamiento detrás de la directiva, ya no es una directiva. Es su propia decisión. Y usted podrá descubrir una buena manera de hablar con su nuevo subordinado. Realmente, esa es la parte más fácil.

Jim Berlucchi es el director ejecutivo del centro Spitzer, cuya misión es construir culturas de evangelización (www.spitzercenter.org).

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