Me siento dejado de lado durante el almuerzo | Diocese of Lansing

Me siento dejado de lado durante el almuerzo

P: Trabajo en una pequeña oficina donde todos los que han trabajado en ella por largo tiempo van a almorzar juntos cada día. Me siento dejado de lado. ¿No es ésta una conducta inapropiada para una oficina? ¿Tienes algún consejo?

R: Únete a ellos. Creo que este refrán es muy cierto – mientras más me enfoco en las conductas difíciles de otros, más impotente, cerrado e irritable me siento. Mientras más me enfoco en lograr un resultado positivo, más me siento con una mente abierta, empoderado y feliz – aun cuando mi tentativa de contribución no alcanza los resultados deseados. “Todo ser viviente ama a los de su especie; y así también, todo persona ama a quienes se le asemejan” (Eclesiástico 13:15).

Como tú, ellos están actuando dentro de su zona de confort. Tú tienes que salir de la tuya. Hazte amigo de ellos y la primera vez que vayas a almorzar con ellos, sorpréndeles pagando el postre. Agradéceles por permitirte “pagar el noviciado” y por disfrutar de su compañía. Y siéntete bien por tu magnanimidad – una gran virtud en la cual complacerse.

Si ellos no te invitan otra vez en un plazo razonable, trata de unirte a ellos nuevamente. Si ellos siguen poniéndote aparte, redirige sus energías. Como trabajas en una oficina pequeña, no fuerces la situación. Sigue siendo amigable con ellos, pero trata de socializar y almorzar con otros. Pero no lo hagas por despecho o para crear un nuevo grupo, a menos que desees tener un lugar de trabajo inhóspito.

Jim Berlucchi es el director ejecutivo del Centro Spitzer.

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