Este otoño, el Papa Francisco se reunirá en un sínodo con obispos de todo el mundo para dialogar sobre el matrimonio y la familia. Parece que este será un tiempo para concentrarse en determinados temas para luego buscar soluciones durante el próximo sínodo que se llevará a cabo en el otoño de 2015.

En preparación para estos dos encuentros, el Santo Padre buscó las opiniones de los 5.000 obispos de todo el mundo. Dada la necesidad de una pronta respuesta, nuestro comité diocesano sobre el matrimonio y la familia articuló muchos puntos de vista en un extenso informe que presenté en diciembre casi sin cambios. Ahora, nosotros, los obispos hemos recibido el Instrumentum Laboris que contiene 159 artículos, que serán la base para las discusiones sinodales este otoño.

El texto comienza con un resumen de las enseñanzas bíblicas y de la Iglesia sobre el matrimonio y la familia y lo bien que son conocidas por nuestro pueblo hoy. Un problema clave es que la comprensión de la Iglesia acerca de la Ley Natural como la verdad permanente escrita en nuestra propia humanidad ha llegado a ser entendida por muchos como aquello que le viene naturalmente a la gente, es decir, lo que les acomoda mejor. Ya no se le ve como una verdad permanente. Tenemos que hacer un mejor trabajo para demostrar que la verdad no es lo que yo defino como la verdad, sino aquello que se nos ha sido dado por Dios y por tanto es permanente.

Otra sección se ocupa de la familia como esencial para la Iglesia (la familia es la iglesia doméstica) y para nuestro mundo (es la sociedad humana primordial). Necesitamos una mejor instrucción sobre lo importante que es la familia, sobre todo en la preparación de la próxima generación para cumplir su papel en la Iglesia y el mundo.

El texto aborda una serie de asuntos que enfrentan las familias hoy en día: las relaciones, la comunicación, las rupturas, la violencia y el abuso, la sobrecarga medios de comunicación, la falta de trabajo, la migración, la pobreza y el individualismo. La Iglesia debe ayudar a las familias que enfrentan estos problemas y dar respuesta a quienes se encuentran confrontados con nuestras enseñanzas: la cohabitación, el exceso de romanticismo, la falta de compromiso permanente, el divorcio y el volver a casarse y la recepción de los sacramentos.

En estos y muchos otros temas, la Iglesia tiene que mejorar su cuidado pastoral, incluyendo la preparación remota e inmediata para el matrimonio así como su acercamiento y acogida hacia aquellos que se encuentran en circunstancias difíciles.

El texto también hará un llamado a los obispos sinodales para discutir el tema de la atracción hacia el mismo sexo y la implicación pastoral de las uniones civiles, el matrimonio entre personas del mismo sexo, así como la crianza de los hijos sin un padre y una madre.

En cuanto al tema de la anticoncepción, existe una clara falta de comprensión de la enseñanza eclesiástica, especialmente acerca de la naturaleza de la persona humana, creada a imagen de Dios, y la necesidad de promover una mentalidad de una apertura a la vida.

Por último, la Iglesia tiene que ser de más ayuda a los padres en la crianza de sus hijos, sobre todo en la fe. El papel de la escuela de catequesis y de las escuelas católicas se ponen de relieve en el texto, sobre todo para ayudar a que los padres en situaciones "irregulares" abracen la verdad del Evangelio que se concreta en las enseñanzas de la Iglesia.

En resumen, el texto concluye: "Para llegar a una idea de cómo responder a las nuevas exigencias en el Pueblo de Dios, las siguientes tres áreas principales están en discusión en la Iglesia: cómo el Evangelio de la Familia puede ser predicado hoy en día; cómo el programa pastoral de la Iglesia para la familia podría responder mejor a los nuevos retos de hoy en día; cómo ayudar a los padres en el desarrollo de una mentalidad de apertura a la vida y en la educación de sus hijos"(# 158).

"El amor de Dios brilla de una manera particular en la Sagrada Familia de Nazaret, el punto seguro de referencia y comodidad para cada familia. La Sagrada Familia, el faro del verdadero amor, debe ser contemplado en cada situación familiar a fin de sacar luz, fuerza y consuelo"(# 159).

Oremos mis hermanos y hermanas, para que haya muchas bendiciones y por aquellos que se reunirán en sínodo en Roma este otoño y en el año 2015, y por las familias y las parejas casadas, especialmente durante este año que viene dedicado al Matrimonio y a la Familia.