Ella dice: "Tiene expectativas poco realistas de nuestros hijos". | Diocese of Lansing

Ella dice: "Tiene expectativas poco realistas de nuestros hijos".

Ella dice: "Tiene expectativas poco realistas de nuestros hijos".

Sally dice: Mark es un gran marido, pero él tiene expectativas poco realistas de nuestros hijos – que los sábados hagan tareas de la casa casi todo el día, que estén en silencio cuando un adulto está hablando, que haya conversaciones tranquilas durante la cena. Me temo que va a arruinar su relación con ellos, y esto está afectando la nuestra relación ya que discutimos sobre crianza demasiado.

Él dice: "No quiero que nuestros hijos resultan improductivos".

Mark dice: yo crecí en una familia donde los niños fueron vistos y no escuchados. No creo que sea tan malo. Los niños hoy en día ocupan  demasiado el centro de atención y no quiero que los nuestros sean engreídos e improductivos.

¿Qué hacer?:

“Expectativas irreales” puede ser un término poco fuerte. Las parejas que se acogen a un programa de preparación matrimonial a menudo tienen la oportunidad de explorar este tema antes de enfrentarlo en el matrimonio. Cuando seleccionamos un cónyuge para pasar el resto de nuestras vidas, muy a menudo no es una copia al carbón de nosotros mismos, sino que es "complementario" a nosotros. Eso significa que tu cónyuge no va a estar en la misma onda o tener opiniones idénticas a las tuyas. Esto es una buena noticia porque hace nuestra vida interesante, y es una mala noticia porque ustedes piensan diferente y no siempre se puede estar de acuerdo o cambiar de opinión. Las escrituras nos recuerdan dos pasos apropiados: "instruye a los jóvenes en el camino que deben seguir; e incluso cuando sean mayores, no se desviarán de él," (Proverbios 22:6); y " Disciplina a tu hijo, y te traerá tranquilidad; y te dará muchas satisfacciones."(Proverbios 29:17).

Por otro lado, otro pasaje de las escrituras nos dice, "padres, no provoquen a sus hijos, para que no se desalienten."(Colosenses 3:21)

Para Sally y Mark, la verdad y las acciones apropiadas a tomar se encuentran en un término medio. Esta situación tiene poco que ver con los niños. Podría ser bueno para Mark y Sally compartir cuáles son sus antecedentes familiares y cómo fueron criados en casa de sus padres. A menudo, nosotros conformamos nuestros valores y filosofías basados en el ambiente en el cual fuimos criados. En gran medida nuestros valores y comportamientos se desarrollan en nuestros años formativos y los llevamos con nosotros toda nuestra vida. Desentrañar esas conductas nos permite avanzar en la creación de una nueva unidad familiar que es única para los cónyuges.

Una vez que se entiendan mejor los motivos y comportamientos, Mark y Sally deberán compartir sus sentimientos con respecto a sus respectivas posiciones. En lugar de centrarse en su propia posición, Sally y Mark también deben hablar sobre el impacto que sus discusiones constantes están teniendo en sus hijos. Las discusiones de Mark y Sally, especialmente cuando el tema coloca a sus hijos en el centro, tendrán un mayor impacto en cada niño que el tema por el cual discuten. Los niños son más astutos y pueden notar las diferencias entre sus padres mejor de lo que la mayoría de nosotros les da crédito especialmente cuando se trata de disciplina. Por lo tanto, es importante para Mark y Sally que tengan sus fuertes desacuerdos en privado y alejados de sus hijos. Si tienen desacuerdos menores delante de sus hijos, no deben mostrar odio entre ellos y deben asegurarse que los niños vean que hay paz entre ellos.

Cuando los cónyuges son respetuosos durante los conflictos, especialmente conflictos en relación a sus hijos, contribuyen a mejorar su propia relación y enseñan a sus hijos acerca de los conflictos saludables.


Diácono Tom Fogle y JoAnne Fogle ayudan a preparar las parejas para el matrimonio.

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