Ella dice: “¡Nuestra casa está llena de sus trastos!” | Diocese of Lansing

Ella dice: “¡Nuestra casa está llena de sus trastos!”

Ella dice:
“¡Nuestra casa está llena de sus trastos!”
Mary dice: Tim es un colector compulsivo – nuestra casa comienza a parecerse a uno de esos programas de televisión, y no puedo estacionar mi coche en el garaje. No sé si puedo vivir así – ¿cómo podré lograr que él se deshaga de sus trastos?

Él responde:
“Soy coleccionista, pero no compulsivo”.
Tim dice: Soy coleccionista, pero no compulsivo. Sé donde están todas mis cosas que guardo. Por ejemplo, tengo una increíble cantidad de tablas para correr olas en el garaje; sólo necesitan un poco de sellado y cera para recuperar su gran valor. Mary tiene que tomar las cosas con calma.

¿Qué es lo que hacen?

Nuestra experiencia es que un coleccionista normal es organizado en medio de todo el problema, pero un coleccionista compulsivo tiene un serio desorden y necesita ayuda. Un coleccionista normal planea sus compras mientras, pero uno compulsivo compra sin ningún plan en general. Un coleccionista normal dedica tiempo y esfuerzo a uno o dos cosas "coleccionables" y es disciplinado en eso; en cambio un coleccionista compulsivo dedica tiempo y esfuerzo en "llenarse de trastos" en lo que considera necesario y es poco disciplinado.

Por lo general, un coleccionista se siente más cómodo consigo mismo, mientras que el compulsivo no y trata de llenar ese vacío con "trastos".

Independientemente de si es un coleccionista normal o un coleccionista compulsivo,  Tim se está volviendo irritante para María y  por lo tanto, eso está afectando su relación. Todo lo cual ahora es un problema que Tim y María tienen que abordar para encontrar una solución que sea de mutua aceptación.

Si las cosas coleccionables están abarrotando la casa de Tim, y el garaje forma parte de la casa, podemos entender la indignación de Mary. Sabemos que casi toda pareja casada  tiene este problema de algún modo, sea que se trate de varios pares de zapatos que llenan el armario o varias herramientas que llenan el garaje. No se trata aquí del tamaño de la casa, sino que tiene mucho que ver con lo que se percibe como desorden. No es raro que durante el matrimonio uno de los cónyuges agote su límite de tolerancia con las cosas "coleccionables", llevando a la pareja a reajustar, reorientar y reconsiderar sus compras o transacciones. ¿Por qué? Porque se trata de dos personas que viven en la casa y debe encontrarse un equilibrio para que los dos puedan sentirse cómodos. A veces, no es la cantidad de "cosas" que coleccionamos, sino más bien es la forma de abordar los sentimientos de nuestra pareja. Cuando ignoramos lo que nuestra pareja siente, no importa cuál sea el problema, nuestra relación ya necesita de ayuda.

Una solución que es 50/50 no funciona porque es como buscar mantener una puntuación. Pero, cuando cada socio da 110/110, cada cónyuge está dando más de lo que se necesita. Las Escrituras nos recuerdan que, "sobre todo, el amor del uno por el otro debe ser intenso porque el amor cubre una multitud de pecados. Uno debe ser hospitalario con el otro sin quejarse". (1 Pedro 4:8-9)

Tim y María pueden darse cuenta que cuando se dan tiempo para hablar sobre sus sentimientos primero que todo, pueden encontrar muy rápidamente una solución. Cuando una pareja aprende a asumir un compromiso, a encontrar un equilibrio, ellos lograrán comunicarse a otro nivel.

Mencionar cita:
El comportamiento de Tim es cada se está volviendo irritante para María y por lo tanto está afectando su relación.  Esto es ahora es un problema que Tim y María tienen que enfrentar.


El diácono Tom Fogle y JoAnne Fogle ayudan a las parejas a prepararse para el matrimonio.

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