Él dice: "Quiero salvar nuestro matrimonio, pero ella quiere el divorcio" | Diocese of Lansing

Él dice: "Quiero salvar nuestro matrimonio, pero ella quiere el divorcio"

Josh dice: He tenido algunos problemas controlando mi ira y la he descargado en mi esposa. Ella se cansó de mis gritos y me pidió la separación. He estado recibiendo consejería y soy un hombre que ha cambiado. Quiero salvar nuestro matrimonio, pero Karen quiere el divorcio.

Ella dice: "No puedo confiar en él nunca más, así que no veo ninguna otra salida".

Karen dice: Estoy muy contenta de que Josh tenga algún tipo de consejería y esté cambiando su vida. Pero su comportamiento me hizo sentir menospreciada. Estoy lista para el divorcio.

¿Qué hacer?

Aunque el divorcio siempre debe ser evitado, no hay espacio para el abuso emocional o físico dentro del matrimonio. Es triste escuchar, "Estoy lista para el divorcio," porque hay muchas opciones para explorar que no incluyen el divorcio, y que cumplen con el plan de Dios para el matrimonio.

Si uno de los cónyuges está teniendo un problema de ira, que afecta a la relación, lo que repercute en ambos cónyuges. Es lamentable (por la información proporcionada) que sólo haya asistido Josh a la consejería. Hay dos seres humanos dentro de un matrimonio, cada uno apoyando al otro, y si uno está experimentando un problema, esto afecta a la otra persona. El comportamiento fuera de control de una persona afecta a toda la unidad familiar y, por lo tanto, toda la familia debe ser una parte del paradigma de orientación (aunque sólo sea en un papel de apoyo para aprender a sobrellevar la situación o alguien que contribuya con la misma).

En cuanto a Karen y Josh, vemos esperanza en la descripción de su situación. Josh admite su error, ha buscado ayuda, ha pedido perdón y desea otra oportunidad. Ambos tendrán que participar en una profunda búsqueda interior si quieren salvar su matrimonio. Se nos recuerda en Romanos 15:5, que: "…el Dios de la paciencia y del consuelo les conceda tener el mismo sentir los unos para con los otros...”

Deben comunicarse con atención, aprender a controlar la ira y realmente aprender a perdonar como Jesús perdona cada una de nuestras faltas.

Así como nuestra relación con Dios se puede curar, nuestras relaciones maritales pueden ser curadas. Se necesita tiempo y paciencia, la asistencia del Espíritu Santo y, posiblemente, de un consejero familiar capacitado que cree en el plan de Dios para el matrimonio, pero, sobre todo, la solución comienza con Josh y Karen tomando la decisión de amarse y perdonarse.

¿Qué enseña la Iglesia Católica sobre el abuso dentro del matrimonio?

Aunque un matrimonio válido es un vínculo de por vida entre los cónyuges, la Iglesia no espera que una persona permanezca en una situación que implique el abuso emocional o físico. Si usted está en un matrimonio abusivo, usted debe tomar medidas para protegerse y proteger a sus hijos. Su agencia de Caridades Católicas local puede ayudarle.

El Catecismo de la Iglesia Católica afirma: La separación de los cónyuges, mientras se mantiene el vínculo matrimonial, puede ser legítima en ciertos casos previstos por la ley canónica. Si el divorcio civil representa la única manera posible de asegurar ciertos derechos legítimos, el cuidado de los hijos, o la protección del patrimonio, puede ser tolerado y no constituye una ofensa moral. (CIC 2383)

Según el Código de Derecho Canónico de la Iglesia: Si uno de los cónyuges pone en grave peligro espiritual o corporal al otro o a la prole, o de otro modo hace demasiado dura la vida en común, proporciona al otro un motivo legítimo para separarse. Al cesar la causa de la separación, se ha de restablecer siempre la convivencia conyugal... (cf # 1153, 1-2).


El Diácono Tom Fogle y JoAnne Fogle ayudan a preparar parejas para el matrimonio.

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