Desde el escritorio del párroco Mayo 12, 2013 | Diocese of Lansing

Desde el escritorio del párroco Mayo 12, 2013

La solemnidad de este domingo tiene un significado profundo para todo cristiano. Al revisitar la historia de nuestra salvación podemos concluir que todo lo que Dios hizo fue por amor. Por amor envió profetas, reyes, patriarcas y visionarios para asistir a la salvación del mundo. Finalmente por amor envió a su unigénito hijo para que todo aquel que creyera tuviera vida eterna. Cristo por amor a la humanidad, sin ninguna obligación o necesidad, se reduce a nuestra condición humana: ¨El verbo se hizo hombre y habitó entre nosotros¨.

¡Cuán maravilloso e inefable es el amor de Dios! A través de los meritos de su pasión y muerte restableció la relación mancillada entre la humanidad y Dios. No simplemente eso sino que por su resurrección nos abrió las puertas del cielo asegurándonos un lugar en el banquete eterno a través de la resurrección al final de los tiempos y un cuerpo glorioso.  A la luz de la ascensión de nuestro Señor, Jesucristo nos hace una promesa. Jesús a través de su divinidad y en su humanidad nos garantiza que un dia nosotros también podamos alcanzar el cielo, elevarnos a una condición perfecta unitiva con el Padre. Para esto hay que amar. ¿De qué manera? Hasta el infinito. Quizás lo más cercano aquí en la tierra a ese ideal, después de Cristo, es el amor de una madre.

La madre todo lo espera, todo lo asume y todo lo entiende. A través de su maternidad la madre produce vida. Una vida que ella desea esté llena de salud, gozo y éxitos. Una vida que no importa cual sea su destino, presidente o camionero, secretaria o abogada, jefe de empresa u operario, dé con su testimonio y acciones vida al mundo y gloria a Dios. Es el amor de una madre, idealmente adjunto con el padre, quien sostiene al niño en sus primeras etapas, quien edifica la base de los valores de un ser humano, quien le da identidad y le reafirma que no está llamado a odiar sino a amar. Es el amor de una madre quien nos ensena a perdonar. Felicitamos a todas las madres de nuestras comunidades y de nuestro país. Felicitamos a todas aquellas que dijeron ¨sí¨ a la vida y que con sus sacrificios, desvelos y esfuerzos apoyan a sus hijos buscando un buen presente y un futuro mejor. A todas ellas, heroínas anónimas y representantes aquí en la tierra del amor de Dios… ¡Gracias!

Como vemos las madres son un gran modelo de amor. ¡No nos cansemos de amar! Será el amor quien nos asista a elevarnos al cielo en una resurrección gloriosa. Desde allí en perfecta unión viviremos eternamente con el Padre y nada nos faltará. ¡Feliz solemnidad de la Ascención de nuestro Señor
Jesucristo!   

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