¿Por qué mis compañeros de trabajo insultan a los soldados? | Diocese of Lansing

¿Por qué mis compañeros de trabajo insultan a los soldados?

P: Mi marido está en el ejército. Yo trabajo en una oficina donde muchas personas se oponen a la guerra. Ellos parecen pensar que todos los miembros de las fuerzas armadas son matones violentos. Me siento herida cuando escucho esos comentarios anti-militares - ¿qué puedo hacer?

R: Usted es digna de elogio por su lealtad, tanto a su marido como a sus compañeros de armas que defienden nuestra nación. El dolor que siente es provocado no por una mera sensibilidad en su ego, sino por sentimientos nobles. Usted se siente herida por razones correctas y esto habla bien de usted.

Usted hace mención de dos asuntos diferentes. El primero es la oposición a una intervención militar. Esto es una posición política en la que la gente razonable tendrá fuertes desacuerdos. Es tan probable que usted haga que el resto cambie sus puntos de vista, como que su punto de vista sea el que cambie. Así que este asunto yo no lo tocaría.

El segundo tema o asunto es muy diferente – un radical y enfermizo estereotipo: “Todos los miembros de las fuerzas armadas son matones violentos”. Si sus compañeros de trabajo realmente sostienen este punto de vista, este tema es mucho más fácil de abordar; ya que es una visión obviamente distorsionada, y por lo tanto es fácil de contrarrestar. Serán muy pocos los que se aferren a una visión como esa. Por lo tanto, también es impopular.

Usted pregunta: “¿Qué puedo hacer yo?” Por lo que infiero que usted quiere tomar acción. También daré por supuesto que su motivo no es simplemente evitar la sensación de dolor, sino más bien defender la verdad, así como el honor del honorable. Tácticamente, es posible considerar el proverbio:

Nunca negar. Pocas veces afirmar. Siempre distinguir.

Nunca negar. Negar directamente la opinión de otro no persuade a nadie. Pone al resto a la defensiva y consolida su posición. Como a menudo decía mi abuelo Curry: “Un hombre convencido contra su voluntad no cambia de opinión realmente”.

Pocas veces afirmar. Ya está haciendo esto al rechazar un estereotipo ignorante. Muchas concepciones fuertemente arraigadas son simplemente erróneas, por lo que necesitamos la virtud de la prudencia para diferenciar conforme a la verdad.

Siempre distinguir. Usted puede ayudar a otros a examinar sus pensamientos, haciendo preguntas simples. “¿De verdad crees que todos los hombres y mujeres uniformados son gente violenta? ¿Tienes conocimiento de primera mano o evidencia de lo que afirmas? ¿Has servido en el ejército? Si esto es cierto, ¿entonces tú eras un matón violento?” (Mejor no use este último ejemplo.) Pero la idea está clara. Las preguntas ayudan a hacer distinciones y comprender mejor nuestro pensamiento.

También puede ser que usted desee compartir los estudios que afirman que las fuerzas armadas de EE.UU. conforman una de las instituciones más confiables para las normas éticas y de conducta. Los distintos códigos de honor (bastante convincentes) también pueden ser buenas herramientas para el debate.

Buena suerte. A veces una persona está tan ligada a su opinión que aun las pruebas más contundentes no le hacen cambiar de opinión (la ignorancia imbatible). Pero la mayoría de la gente va a estar abierta, si se les aborda de una manera discreta y amable.


Jim Berlucchi es el director ejecutivo del Centro de Spitzer, cuya misión es fomentar la cultura de la evangelización (www.spitzercenter.org).

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