¿Cómo salgo de este desánimo en el que estoy? | Diocese of Lansing

¿Cómo salgo de este desánimo en el que estoy?

Querido Padre Joe: Estoy muy desanimado y no me recupero. En la universidad encuentro que realmente no tengo buenos amigos y que estoy batallando en mi vida religiosa... todos a mi alrededor parecen estar contentos pero yo no. ¿Qué puedo hacer?

Siento mucho que las cosas estén así en este momento. La vida es un reto la mayoría de los días y a veces estas dificultades pueden amenazar con abrumarnos. Me alegro de que hayas pedido ayuda y le pido a Dios que guíe mis palabras.

Recientemente pasé por un momento excepcionalmente difícil en mi vida que me causó mucha dificultad. Se me vinieron encima muchas cosas y me sentí perdido y asustado.

Un día, en mis oraciones, me topé con el Salmo 77. He leído mucho en el pasado pero ese día me pegó muy duro. En él encontré un proceso para manejar mi angustia: como un mapa que me cambió fundamentalmente.

El salmo comienza con el autor rogándole a Dios: Él abre su corazón y presenta sus problemas y se pregunta si Dios lo abandonó. Él es sincero y directo al describir sus sentimientos y pensamientos.

Creo que ese es el primer paso. A veces nos olvidamos de que Dios sabe lo que sentimos y pensamos. No hay valor ni tiene sentido tratar de esconderlo de Dios o sentirse mal sobre cómo se sienta. Simplemente dígaselo todo a Dios: Dígale lo que está en su corazón. Cuando hace esto no le está diciendo a Dios algo que él no sepa y le está dando permiso para entrar y comenzar el trabajo de sanación.

La próxima parte del salmo comienza con la línea: “Recordaré las obras del Señor: sí recordaré sus maravillas de antaño. Pensaré en sus obras; y meditaré sobre sus resultados.”

Ahora que ha llamado al Señor y abierto su corazón el siguiente paso es pensar lo que ya Dios ha hecho, tanto para usted como para el mundo entero.

Piense en las veces en el pasado cuando no sabía realmente cómo iba a sobreponerse, pero aquí está. ¿Cómo hizo Dios eso? ¿De qué le ha salvado ya?

Después de ver cómo Dios ha trabajado en su vida, mire cómo ya Él ha trabajado en el mundo. La creación en sí nos da un sentido increíble de Dios: cómo ordenó a todo el mundo para trabajar en unidad, la belleza de la creación. Es increíble pensar en ella. Tiendo a ir hacia el crucifijo o al Bendito Sacramento. Miro lo profundo del amor de Dios por mí y cómo usó una absoluta brutalidad desgarradora para el alma para llevar el mundo nuevamente a Él. Pienso en el tipo de amor que hizo que nuestro Dios interviniera por nosotros y me conmuevo.

En esto comenzamos a encontrar la sanación y nos damos cuenta de que este extraordinario y poderoso Dios también es un Dios personal e individual que no sólo ve y conoce su dolor, sino que tiene el poder de ayudarle a sobreponerse, hasta encontrar la victoria en ello.

Les digo ahora, en este momento, que le doy gracias a Dios por esos problemas. No puedo creer que esté escribiendo esto, pero es cierto. Dios tomó los momentos más dolorosos de mi vida y los transformó en algo tan bello que sé que nunca podré crear.

A fin de cuentas, esto causa que lo alabe, que le dé gracias por su bondad y amor y poder, lo que trabaja todo junto para acercarme más a Él. No importa lo que usted sienta, no importa cuáles sean sus circunstancias, recordar lo que Dios ha hecho y alabarlo por ello lleva su corazón a un mejor lugar.

Más allá de esto, hay ciertas cosas prácticas que puede hacer que pueden ayudar. Te sugiero que si estás en la universidad, participes de lleno en el ministerio universitario que tengas disponible, si hay alguno. Yo trabajé en una universidad por varios años y me pareció asombrosa la frecuencia con la que los estudiantes formaban amistades estrechas para toda la vida. Cuando te rodeas de personas que escogen a Dios primero, te reconfortarás mucho y tendrás gran alegría.

Recuerda, no importa cuáles sean tus circunstancias, lo que sientas, donde quiera que estés y lo que creas, Dios te ama con todo su amor poderoso que salva el alma. Nadie te puede quitar esto.

Probablemente has oído decir: “Lo único que es seguro en la vida es la muerte y los impuestos”, pero eso no es cierto. Pregúntale a María, la Madre de Dios. De hecho, hay sólo una cosa en la vida que es segura. De hecho, hay sólo una cosa en la vida que es inevitable, y eso es el amor. “El amor todo lo puede, todo lo espera, todo lo cree, todo lo aguanta. El amor nunca se acaba.”

Ese amor es de ustedes.

¡Disfruten de otro día en la presencia de Dios!


El Padre Joe Krupp es un sacerdote de la Diócesis de Lansing, Michigan. Contáctele en joeinblack@priest.com.

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