¿Cómo convenzo a mis hijos de que ir a misa no se trata de ir a ser entretenido? | Diocese of Lansing

¿Cómo convenzo a mis hijos de que ir a misa no se trata de ir a ser entretenido?

¿Cómo convenzo a mis hijos de que ir a misa no se trata de ir a ser entretenido?
P: A mis hijos la misa les parece totalmente aburrida. Por desgracia, la música y la predicación en nuestra parroquia no son muy brillantes. ¿Cómo puedo convencerles de que uno no va a misa para ser entretenido?
A: Sabes, me han hecho la misma pregunta muchas veces y he invertido mucho tiempo en responderla. Quiero dividir la pregunta en algunos temas básicos para que podamos acercarnos al tema sin predisposiciones.
En primer lugar, sé que hay gente que no valora la misa, como una experiencia agradable. Más de un par de veces en los últimos años, he enviado la siguiente cita del libro de George Weigel : Letters to a Young Catholic (Cartas a un joven católico):
"Cuando los sacerdotes y la gente olvidan lo que realmente está pasando — cuando la misa es otra forma de entretenimiento, o terapia o incluso un entretenimiento terapéutico — la misa no es lo que debe ser — y no somos lo que fuimos destinados a ser en nuestro bautismo. Así que aquí está el punto básico, que es un punto contracultural: nosotros no adoramos a Dios para que nos haga sentir bien, renovados o entretenidos. Adoramos a Dios porque Dios debe ser adorado, y en darle a Dios la adoración que merece, satisfacemos uno de los anhelos más profundos del espíritu humano. "
Me gusta lo dicho, me encanta su poder y su significado. No me gusta el sentido de superioridad moral que a veces se connota con esta cita, pero ese es otro asunto. Principalmente, adoramos a Dios porque eso es lo que debemos hacer y, tal vez más importante, porque eso es lo que le debemos dar a Dios.
Sin embargo, ¿cómo se explica esto a un niño?
Con el fin de responder a esto, tenemos que volver a nuestra juventud. Cuando era más joven y me iba por ejemplo a la fiesta de cumpleaños de mi abuelo, nunca se ocurrió preguntarme que es lo que iba a sacar de esa experiencia. No recuerdo negándome a ir a la fiesta de cumpleaños del abuelo porque fuese aburrida. Al escribir, me pregunto "¿Cómo mis padres lograron esto?"
Me parece que lo hicieron reforzando en mí la importancia de la persona de mi abuelo. No sé cómo, sólo sé que lo hicieron. Padres, su evidente respeto y afecto por sus padres es un mensaje importante para sus hijos, que a menudo "entienden."
Entonces, ¿por qué no emplear esto con Jesús? Tan pronto como puedas, preséntales la persona de Jesús. Háblales de Él mucho. Lee las escrituras con tus hijos y aprendan juntos cuáles son las historias extraordinarias. Esto te ayudará enormemente, así como, obviamente, ayudará a tus hijos. Piénsenlo de esta manera: Si quieres que tus hijos sean excelentes estudiantes y atletas, entonces tienes que trabajar con ellos y practicar. Si queremos criar santos (y espero que queramos esto más que nada), entonces deberíamos trabajar con ellos más apasionadamente. Ayudarles a ver que Jesús es alguien que ellos querrán conocer y con quien querrán  pasar tiempo juntos.
Todo esto no quiere decir que la misa debe ser aburrida. Los sacerdotes debemos trabajar duro en la elaboración de una homilía que es vivificante y llena de vida. Quienes ayudan a elaborar la celebración de la Sagrada Misa necesitan estar conscientes de la capacidad de la misa para llegar a todo el mundo. La Iglesia nos ha proporcionado reglas y parámetros para nuestras celebraciones y tenemos que seguirlos, pero el asunto es aún más profundo que esto.
Una congregación tiene un papel que desempeñar en esto también. El sacerdote extrae energía de los reunidos para el culto y, francamente, para mí, la parte más difícil de ser un sacerdote es celebrar un sacramento tan alegre y sorprendente en una congregación que simplemente se sienta y mira fijamente. No se trata de teología o práctica casi perfectas— se trata de nuestras almas, nuestros corazones y nuestras vidas. Entrar en la misa con gozo y reverencia. Asegúrese de que cualquier persona que viene a la Iglesia quiera volver.
Creo que al final, se resume en buscar el balance. Tenemos que entender y respetar la misa por lo que es, pero también debemos motivarnos a nosotros mismos y a nuestra parroquia para vivir con alegría lo que estamos celebrando.
¡Disfrute de otro día en la presencia de Dios! 

El Padre Joe Krupp es un sacerdote de la Diócesis de Lansing, Michigan. Contáctele en joeinblack@priest.com.
 

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